El agua es un medio que influye en los cristales y en los efectos que estos producen. Los cristales añadidos al agua resultan visualmente atractivos y a la vez saludables. El agua se carga de este modo de energía cristalina. Es un hecho conocido que el agua es el medio de transporte o vehículo de la información de los minerales y que los distintos tipos de agua de gemas constituyen eficaces remedios, ya que actúan rápidamente sobre el organismo desde el punto de vista físico. Se trata de una modalidad similar y complementaria al uso externo de los cristales, aunque los efectos no son siempre equivalentes.