Ariol está enamorado. Pétula le parece la más guapa, la más especial... y cuando la ve, imagina conversaciones perfectas donde todo fluye. Pero en la vida real, cuando ella se gira y le habla, las palabras desaparecen.
Con humor y ternura, esta historia retrata los primeros sentimientos, la timidez y ese caos encantador de decir (o no decir) lo que uno siente.