La lectura es un proceso complejo, porque tanto los libros como otros textos difieren en dificultad y en claridad de exposición, y lo que para algunos es difícil de leer es sencillo para otros; sin embargo, para Emile Faguet "saber leer es un arte y hay un arte de leer". Nuestra época no es la de los lectores, hoy casi nadie reserva un tiempo para la lectura; aunque no es un problema reciente, ya Voltaire lo decía: "se lee demasiado poco y, aún entre los que lo hacen para instruirse, la mayoría lee muy mal". Pocos leen un libro completo, sólo leen partes, y una vez terminada esa lectura se descubre con tristeza que no se comprendió el contenido; pero este fenómeno es algo que puede contrarrestarse. En esta obra el autor analiza los diferentes tipos de libros, autores y lectores; examina a los "enemigos de la lectura": el amor propio, la timidez, la pasión, el espíritu de crítica; dándonos una serie de consejos para una buena lectura: leer lentamente, sin pereza ni precipitación, para deleitarse e instruirse, meditar o criticar, preguntándose siempre si se ha comprendido bien cada párrafo; hay que leer con el espíritu atento, con atención, dependiendo del género del libro, y releer para comprender mejor y para gozar de los pormenores, etcétera.