La empresa colonialista no descarta ningún recurso. En manos
de los conquistadores españoles, el papel de pulpa de
madera, la escritura alfabética y los libros que llegaron a
América se convirtieron en armas con las que subyugaron
y cristianizaron a los nativos.
La escritura europea arrasó
el Nuevo Mundo, perturbando las sociedades indígenas
americanas cuyas lenguas no eran escritas; así pues, la escritura
de los conquistadores se tornó instrumento de colonización:
se ponían por escrito las órdenes de la metrópoli,
se registraba la riqueza local y los libros difundían el
conocimiento de Europa. Los hijos de la élite indígena, que
se formaban con los valores del humanismo renacentista,
pronto dominarían el latín y citarían versículos de la Biblia
mejor que las creencias de sus antepasados.
En Cuando los
indios hablaban latín. Colonización alfabética y mestizaje
en la América del siglo XVI, Serge Gruzinski rastrea a los
indígenas y europeos cuyas vidas fueron atravesadas por
este fenómeno, especialmente donde hoy es México, y al
tiempo que ofrece su lúcida perspectiva sobre el Renacimiento
y los pueblos indígenas, nos invita a observar cómo
se fusionan las ideas cuando dos sociedades colisionan.