Poeta mayor de la lengua inglesa -y el que más influencia continúa ejerciendo en la lírica de Occidente-, T. S. Eliot (1888-1965) publicó Cuatro cuartetos en 1943. En esta extraordinaria obra de madurez, el autor reflexiona de nuevo sobre el tiempo: no aquel fragmentario y apuntalado contra las ruinas de la modernidad, según observó en La tierra baldía (1922), sino uno circular y ecuménico donde "En mi principio está mi fin" y "todo se añade": el eterno retorno del apocalipsis a su génesis; la suma, en palabras del Eclesiastés, de "Aquello que fue ya es, y lo que ha de ser fue ya". Poema que indaga en la oscura fraternidad del hombre y la naturaleza; que busca la comunión perdida entre las cosas, el lenguaje y el espíritu -de ahí la rigurosa geometría formal del conjunto-, Cuatro cuartetos constituye, simultáneamente, la pieza más refinada y austera, más ambiciosa e inspirada, de Eliot.