Los nuevos hallazgos de documentos escritos de muchos tipos diversos han cambiado radicalmente las concepciones tradicionales sobre el uso y el dominio de la escritura y de la lectura en el mundo antiguo. Para tener una idea aproximada de su extensión hay que tener en cuenta también los pocos testimonios que se han conservado en comparación con los producidos en la propia época. Por ejemplo, no conocemos más que un puñado de registros militares de pagos individuales, cuando debían existir alrededor de 225 millones de estos documentos. Hace un siglo apenas se podía intuir el cambio radical que significaría el descubrimiento, bajo la arena del desierto, de incontables fragmentos de papiros egipcios relativos a asuntos de la vida cotidiana, o el hallazgo de graffitti y de bibliotecas privadas en las ciudades cubiertas por la lava del Vesuvio. Además de los textos literarios, institucionales y de inscripciones conmemorativas que se conocían tradicionalmente, hoy tenemos testimonios de una gran variedad de formatos, géneros y usos de documentos escritos.