La mayor parte de los humanos renuncian a conocerse de veras y prefieren refugiarse en la imagen superficial, frecuentemente engañosa, que se han hecho de sí mismos. Otros, mucho menos numerosos, buscan afanosamente su ser profundo. Pero ¿cómo explicar el hecho de que escaseen tanto estas personas? ¿Por qué son tantos los que viven con la máscara constantemente puesta? ¿Por qué la vía espiritual sigue siendo tan poco frecuentada?