Las reflexiones filosóficas sobre los presupuestos, problemas y posibilidades de la democracia buscan alimentar los imaginarios políticos y acrecentar la sensibilidad moral en un panorama nacional y mundial crecientemente confuso y necesitado de renovación. El sueño igualitario de pensadores como Condorcet, Rousseau y Kant mantiene su vigencia transcurridos doscientos años, pese al estrechamiento de la imaginación política como consecuencia de las guerras y de la lógica capitalista. La fraternidad, tercer postulado de la Revolución francesa junto con la libertad y la igualdad, no ha logrado aún desplegar toda su fuerza y permear las relaciones entre los seres humanos en todos los niveles. Razón de más para concentrar nuestras energías en aras de realizar el proyecto inconcluso de la democracia social.