El Estado mexicano asumió la responsabilidad de impartir justicia de manera pronta y expedita; de esa manera, monopolizó la función jurisdiccional. Por su parte, los particulares tienen el derecho a que se las administren los tribunales que el Estado habilita para ello, los cuales deben ser propios de las controversias correspondientes. Quienes nos dedicamos a pedir justicia y a la docencia profesional tenemos un compromiso también importante como el mencionado: instruir a los jóvenes que decidieron estudiar Derecho, y quienes lo hagan están obligados a escribir lo que transmiten como conocimiento para que quede constancia de su aportación y sea un escalón más de superación para los que se aboquen posteriormente a la enseñanza de la ciencia jurídica. Además será una fuente de inspiración para los órganos del Estado, cuyo cargo es la elaboración de la norma y la actualización constante. Sólo así se cumplirá la expresión de John Cotton Dana: "Quien se atreve a enseñar nunca debe dejar de aprender".