Diego no es un niño común, pues vive en una botella. Está aislado del mundo, indiferente a lo que sucede en su entorno: es autista. Su familia lo llevará con la doctora C. Rajera quien sólo tratará de entenderlo en lugar de forzarlo a salir de la botella. Diego demostrará que la paciencia y aceptación son el único camino para convivir con él.