Atrás quedaron los tiempos en que Valerio Magno era un despiadado general romano, fiel al lema de su aristocrática y poderosa familia: no conceder clemencia ni esperar recibirla. Hasta que una brutal traición lo obligó a entregar el alma a cambio de una inmortalidad que no deseaba. Ahora, tras siglos de vivir en soledad, repudiado por el resto de los Cazadores Oscuros -que no le perdonan su cruel pasado,