Richter, más conocido como Jean Paul, es uno de los más grandes estilistas de la lengua alemana. En estos dos relatos se puede observar su estilo característico: la descripción de la realidad desde una perspectiva satírica y burlona, marcada fundamentalmente por el uso de la prosa, pues esta forma le pareció siempre la más adecuada para dar expresión a los problemas de la realidad cotidiana y para dar rienda suelta a su fantasía. En la primera, a través de Fálbel, un personaje cómico, Jean Paul critica el estilo pomposo, plagado de citas, de los programas de los liceos, así como la moda de los viajes escolares de carácter filantrópico. La segunda es una historia inocente: la de un pobre hombre que, aun inmerso en la más terrible necesidad, es capaz de superar todas las adversidades gracias a la alegría de su corazón, y que vive y muere sintiéndose absolutamente satisfecho con todo.