Si para los griegos Dionisio es encumbrador de la locura ritual que conlleva al éxtasis, 'Ese ruido de copas y objetos rotos que sonaba en el fondo de tu corazón' es cantar desde el otro lado del cuerpo, aquél donde los vapores del dios clarifican la conciencia que surge después del despojo de esa normalidad que nos limita y encuadra.
Melancolía del presente que pone de manifiesto la alta poesía de Jorge Humberto Chávez, 'Ese ruido de copas...' es la cantina como geografía de las pasiones y capital del mundo, donde disidencia y realismo sucio convocan el deseo y ardor por la palabra.