Tras la muerte de Rosamond, su legado no consiste solo en una herencia material, sino en una historia cuidadosamente grabada en cintas de cassette. Destinadas a una misteriosa joven llamada Imogen, las grabaciones reconstruyen, a través de la descripción minuciosa de veinte fotografías, una saga de madres e hijas que atraviesa tres generaciones.
Jonathan Coe compone una novela delicada y profundamente emocional sobre la memoria, la culpa y los vínculos familiares. Una exploración íntima del amor, la ambivalencia y los silencios que marcan la vida de quienes nos preceden.