Las razones originales han cambiado desde el tiempo de reyes y reinas, emperadores, dictadores y señores feudales, pero incluso hoy los presidentes, gobernadores, mandos militares y hasta políticos menores acuden a pedir ayuda y protección a brujos, espíritus y chamanes. Figuras como Evo Morales, Hugo Chávez, Enrique Peña Nieto o Andrés Manuel López Obrador no sólo ambicionan ver el futuro, sino que aspiran a eliminar a sus oponentes o a volverse intocables durante su ejercicio público del poder. No desean ser legitimados, porque eso lo hace la democracia: quieren ser invencibles bajo el manto de lo sobrenatural. Prólogo de Julio Scherer García