En enero de 1864 la goleta mercante Grafton naufragó en las costas de Nueva Zelanda. La tripulación halló refugio en un islote deshabitado. Durante los veinte meses de convivencia en las desoladas islas Auckland, Françoise Édouard Rynal, segundo oficial del buque, se reveló como arquitecto, sastre, consejero y guía del infortunado grupo de náufragos. La narración de un insólito ejemplo de convivencia humana que llegó a inspirar las más grandes novelas de aventuras.