La reforma laboral es el instrumento creado por el gobierno mexicano para atender los desajustes del mercado laboral ocasionados por las rigideces derivadas de la legislación laboral que dirigió los mercados de trabajo desde 1970 en nuestro país y que derivó en problemas como la informalidad y la migración. La reforma laboral aprobada por el Congreso mexicano en septiembre de 2012 vino a complementar las reformas económicas de libre mercado implementadas en nuestro país desde la década de los ochenta para reducir las barreras que impedían a los empresarios disminuir los costos de contratación de trabajadores formales. Si bien han habido importantes avances en la contratación de empleados dentro de la formalidad, la evolución del mercado laboral no ha sido tan sencilla, sino bastante compleja, caracterizada por un bajo nivel de desempleo que no refleja la cruda problemática laboral del país, por lo que debemos voltear hacia los nuevos desafíos que enfrenta la reforma laboral, como son la informalidad y la migración. El empleo informal consiste en el trabajo sin prestaciones laborales, que hoy da ocupación al 60 por ciento de los trabajadores mexicanos, que en su mayoría laboran en condiciones de precariedad.