Sería ilusorio creer que la Masonería oculta sus misterios tras un solo velo. En la Masonería escocesa, madre de los, demás ritos, existen 33 grados, en cada uno de los cuales deben jurar los adeptos no revelar sus secretos ni a los profanos ni a los hermanos de grado inferior. Existen, por otra parte, los 90 grados del rito de Misraim, superior al escocés en número de grados, pero inferior en valor intrínseco. Dejaremos a un lado éste y otros ritos; el escocés es la esencia de la Masonería. Pero, como ya hemos dicho, ni siquiera los iniciados en los 33 grados lo están ya en todos los misterios. Las logias de adopción de los diversos ritos tienen misterios inicuos que no están explícitamente contenidos en los de los 33 grados. Hay que tomar en consideración, por otra parte, los misterios velados en todo el sistema masónico, los verdaderos misterios de los jefes desconocidos. Ahí es donde se revela, en toda su integridad, la Sinagoga extinta. Y, finalmente, detrás de la Sinagoga, se oculta el verdadero inspirador y jefe de derecho de toda la Masonería: Satán.