El Tai Chi Chuan, antiquísima y esotérica vía marcial, reservada antaño a una escogida aristocracia, se acerca ahora al practicante occidental para ayudarle en su evolución integral al florecimiento y a la manifestación de su sabiduría innata. Su práctica afecta las diferentes potencialidades del ser humano, le ayuda a coordinar su ser interno, a situarse en el espacio y a desarrollar armónicas y equilibradas relaciones con la naturaleza y consigo mismo.