Uno de los misterios que más ha intrigado al hombre, desde la aparición del pensamiento lógico, y posiblemente desde antes, es el concepto, la idea y la realidad de la naturaleza humana. El problema más importante y tal vez el que más temores nos despierta en el conocernos a nosotros mismos. Este conocimiento es quizá la más estimulante de todas las cuestiones. Representa el intento de comprender las causas y motivaciones de las distintas formas de pensar, de sentir y de entender al mundo que tiene cada persona. Lo que motiva las diferentes conductas, las formas específicas y únicas de organización de cada ser es lo que hemos llamado personalidad, ya que ésta es lo que hace, que siendo en lo biológico muy similares, seamos como individuos, distintos y únicos. Es por eso que el estudio de la personalidad nos enfrenta a diversos retos y muchas dificultades, ya que para comprender no basta con aplicar las reglas de las ciencias naturales, porque pretendemos emprender algo que es único, diferente y que en cierta forma no se repita nunca. Esto ha conducido tanto a psicólogos como a psiquiatras a tratar de estudiar al hombre, en cuanto a su personalidad, a través del modelo de Ciencias de la Historia. Buscamos en la historia individual las formas especiales y únicas de organización de la personalidad, que han producido en el individuo sucesos y relaciones significativas desde su más temprana infancia.