En el devenir humano se asume una apropiación de experiencias desde lo cotidiano, de ahí que el yo poético del Vertedero nos muestre la importancia de cada elemento que le constituye, llámese: otredad, figuras de referencia, erotismo, duda o anhelo. A final de cuentas, ese Yo que escribe o lee, se constituye gracias a todo lo que en su ser pernocta.