El toque de dedos limpio, el toque de antebrazo seguro y preciso, el ataque duro y el bloqueo alto y bien sincronizado; todo esto tiene poco valor si solamente sale perfecto cuando no hay ningún contrario que pueda sorprender, presionar y que solamente esté pendiente de su objetivo. El entrenamiento del voleibol ha de ser muy parecido a un campeonato y a la vez agradable. Ni los propios entendidos están de acuerdo entre ellos en cuándo se tiene que "jugar", o desarrollar un juego más parecido a un campeonato, ya que una modalidad de ejercicio puede ser muy efectiva en una situación, mientras que en otra puede tener graves consecuencias. También se habrá de tener en cuenta el nivel de rendimiento de cada equipo, así como el objetivo: aprender, perfeccionar, estabilizar, etc. El autor explica claramente, desde el punto de vista de un entrenamiento metódico, qué nivel básico de exigencia ha de tener el programa de ejercicios. Esto permite al entrenador modificar las formas de ejercicios según su propio criterio e incluso crear otras nuevas, es decir, modelarlas siempre según las exigencias concretas. Las muchas y variadas formas de los ejercicios posibilitan al entrenador erradicar del entrenamiento la monotonía y la sobresaturación. Este será el libro que, por antonomasia, acompañará en el entrenamiento al principiante y al jugador de voleibol que no se conforman simplemente con saber lo suficiente sobre su deporte sino que quieren siempre aprender y saber más. ¿Cómo se efectúa un saque flotante? ¿Qué hay que hacer para llegar más arriba que los demás en la red? ¿Qué táctica permite compensar de vez en cuando la debilidad propia? Estas y otras preguntas similares encuentran aquí la respuesta profesional; además, dispondrá también de innumerables consejos de entrenadores, así como de interesante información adicional y de las normas más importantes, todo ello profusamente ilustrado.